LA EDUCACIÓN DE LAS VIRTUDES HUMANAS (ESTRACTO), DAVID ISAAC - 4
- LA EDUCACIÓN DE LA HUMILDAD
- LA EDUCACIÓN DE LA SENCILLEZ
- LA EDUCACIÓN DE LA SOCIABILIDAD
- LA EDUCACIÓN DE LA AMISTAD
LA EDUCACIÓN DE LA HUMILDAD“Reconoce sus propias insuficiencias, sus cualidades y capacidades y las aprovecha para obrar el bien sin llamar la atención ni requerir el aplauso ajeno".
Santa Teresa dijo: "Humildad es andar en verdad ; soberbia es andar en mentira". Si los padres ayudan a los hijos a reconocer su propia realidad, sin alabarles cuando no cumplan bien y sin exagerar las alabanzas cuando hacen lo que deben, les estimularán la humildad. Pedir perdón es un acto de humildad.
Un problema con los niños más pequeños son las comparaciones y el querer destacar por encima de los demás. Se tratará de no favorecer la soberbia haciendo "gala" de las proezas de los hijos, comparándoles exageradamente con otros niños.
Una dificultad en la adolescencia, cuando los jóvenes buscan una mayor independencia, es la autosuficiencia: la persona no sabe hablar más que de sí misma; no pide ayuda ni consejo, se enorgullece de su saber -saber inútil en su mayor parte- "El saber es orgulloso de haber aprendido tanto, la sabiduría es humilde por no saber más". (1)
Si existen unos valores respecto a la finalidad de la propia vida, si han asimilado el hecho de que Dios es la Verdad, su actitud puede llegar a ser humilde. Si no aceptan este hecho, la humildad solo puede servirles para asegurar una mayor eficacia en sus metas personales en la sociedad.
Enseñar a los hijos a ser agradecidos, a interesarse por los demás, interesarse significa preguntarles sobre sus intereses y también exigir con delicadeza el derecho a ser escuchado. A buscar el modo de servir a los demás por amor a Dios, sin reclamar el aplauso ajeno.
Algunas virtudes que ayudan a la humildad: La modestia controlará la tendencia a llamar la atención en el vestir y en los gestos, posturas, etc. La mansedumbre permite obedecer y evita la ira descontrolada que tiene como misión llamar la atención sobre la propia fuerza.
Después de todo los padres tendrán que preguntarse si prefieren que sus hijos busquen un clamoroso éxito público, o si creen que su labor debe ser escondida, pero eficaz, de acuerdo con sus posibilidades reales. Por otra parte, habrá que hacer compatible el trabajo bien hecho, que tiene éxito, o las relaciones con los demás bien llevadas que también producen una aceptación natural con los demás y una posible falta de humildad. Aquí lo único que nos puede guiar es la rectitud de intención. Evitar lo estridente, lo poco común, en lo que se pueda, aprender a rectificar la intención cuando se produce alguna desviación. Recordar que todo lo que somos es don de Dios y lo que hagamos ha de ser para gloria de Dios, con agradecimiento.
LA EDUCACIÓN DE LA SENCILLEZ "Cuida de que su comportamiento habitual en el hablar, en el vestir, en el actuar, esté en consonancia con sus intenciones íntimas, de tal modo que los demás puedan conocerle claramente, tal como es."
Dejarse conocer
La sencillez supone que la persona haya reflexionado sobre lo que quiere manifestar. La prudencia le dirá si es conveniente manifestar o no los distintos aspectos de su intimidad. La sencillez le llevará a actuar de acuerdo a sus propias convicciones.
Esta virtud tiene su máximo sentido, entonces, en las relaciones con Dios y en las relaciones con otros miembros de la familia y con los amigos, porque dependen de la interrelación de intimidades.
Se trata de dejarse conocer para ayudar a los demás a mejorar y para poder mejorar personalmente. En toda relación, siempre es posible, en algún grado, darse a conocer para intentar compartir lo que se considera importante en la vida: la felicidad, la alegría, el trabajo bien hecho, la serenidad, etc.
La sencillez de los niños
Muchos niños dicen lo que sienten y lo que piensan con naturalidad y es bueno que lo hagan. aunque habrá que enseñarles los momentos y los temas oportunos en que manifestarse.
Hacer las cosas con sencillez no significa hacer las cosas espontáneamente, si esta espontaneidad va contra la verdad, la belleza, la bondad o el orden. La persona para tener la virtud de la sencillez, necesita utilizar el intelecto y la voluntad. Este es el caso del niño pequeño que entra en el salón desnudo o que suelta un erupto en público. Y los educadores deben corregir sus modales de acuerdo con unos valores objetivos.
La sencillez en la adolescencia
Se trata de dejarse conocer, con prudencia, en la concordancia que debe haber entre las intenciones íntimas y su comportamiento habitual en el hablar, en el vestir y en el modo de actuar.
Esta virtud está íntimamente relacionada con la virtud de la veracidad, que inclina a la persona a decir siempre la verdad y también con la virtud de la fidelidad, que inclina a la voluntad a cumplir lo prometido, conformando así los hechos con la promesa.
La inseguridad propia de los adolescentes, los respetos humanos, ambientes superficiales,... pueden llevarles a manifestarse exteriormente en contra de sus verdaderas intenciones.
Los motivos para intentar adquirir la virtud de la sencillez.
Podrá establecer relaciones sencillas con los demás. Así puede surgir la amistad que todo hombre necesita. También permitirá las relaciones conyugales y paterno-filiales en las que se pone en contacto lo irrepetible del ser de cada uno, o sea, su intimidad. Y se establecerán las bases para recibir a Dios en su corazón.
Un motivo más para adquirir la virtud de la sencillez es "no hacer el ridículo". Cualquier persona que pretenda ser lo que no es, resulta rara o extravagante y puede mover a los demás a la risa.
Dificultades en el desarrollo de la sencillez
- Respecto al vestir intentar llamar la atención, así, por ejemplo, la persona que sabiendo que tiene que acudir a una fiesta en la que todos van a llevar corbata, se pone la ropa menos convencional posible.
- Respecto al hablar: atribuirse experiencias que no se poseen, ...
- Respecto al actuar, leer de todo, ver todo, escuchar todo, bajo el pretexto de estar al día, en lugar de profundizar en lo más importante, gastar el tiempo, los esfuerzos, por capricho, para quedar bien, etc.
- Respecto a los propios pensamientos, dando vueltas a detalles sin importancia; los padres en la medida de lo posible deben ayudar a sus hijos a distinguir entre lo que es importante y lo que es secundario.
La manifestación de la sencillez
La manifestación de la sencillez será diferente de acuerdo con las intenciones de cada persona. Si persigue una serie de fines que incluyen mejorarse como hijo de Dios, como hijo, como padre, como cónyuge, como amigo, como compañero, como profesional,...y ayudar a los demás a hacer lo mismo, se notará la sencillez en el modo habitual de manifestarse.
Es posible que se note la sencillez en la paciencia mostrada en una situación difícil, en el modo de buscar lo positivo en cualquier situación, en la tendencia a rehuir cualquier discusión rebuscada, en el saber hacer y desaparecer, en la alabanza cordial sin exageraciones, en el agradecimiento manifestado con entusiasmo, en el saber rectificar, en el vestir elegante, o en el trato confiado y respetuoso con Dios.
Por eso la sencillez se aplica a todas las demás virtudes y hace de ellas algo atractivo y genuino.
LA EDUCACIÓN DE LA SOCIABILIDAD
"Aprovecha y crea los cauces adecuados para relacionarse con distintas personas y grupos, consiguiendo comunicar con ellas a partir del interés y preocupación que muestra por lo que son, por lo que dicen, por lo que hacen, por lo que piensan y por lo que sienten".
Cómo aprender a convivir
En primer lugar, el niño tiene que aprender a estar físicamente en un mismo espacio junto a sus semejantes, aunque la comunicación no se dé con intencionalidad. A continuación, los niños aprenderán que es necesario contar con los demás para realizar ciertas actividades atractivas - jugar a algún juego o lograr algún objetivo en común - y entonces la comunicación se hace necesaria. Empezarán a reconocer que dentro de la semejanza que poseen con los demás, son diferentes.
La convivencia entre niños muy pequeños será gobernada principalmente por las reglas del juego impuestas por los educadores. Uno de los estímulos más importantes para conseguir que un niño acepte, sin problemas, el estar en contacto con un grupo de desconocidos (la primera vez que un niño va al colegio, por ejemplo), consiste en que la persona en que confía le introduzca con cariño, indicándole quien es la persona que le sustituye -en este caso el profesor- y que conozca enseguida algunas reglas del juego a que puede atenerse. Estos detalles incluyen, por ejemplo, el lugar propio donde sentarse, indicaciones claras sobre cómo participar en alguna actividad, etc.
La comunicación con los demás
Algunos problemas relacionados con la comunicación de los hijos para los que hay que buscar soluciones: hablar demasiado; informar mal por falta de vocabulario; informar sobre los propios intereses sin tener en cuenta los de los otros; no informar por timidez o por soberbia; no saber preguntar; no escuchar; no saber adelantar en la conversación, etc.
Se trata de saber preguntar y de saber informar con gracia sobre temas interesantes. El saber preguntar implica, quizá, pensar en algunas preguntas o temas con anterioridad al encuentro y luego escuchar la contestación, volviendo a preguntar para adelantar en la discusión y expresando la propia opinión con brevedad, en algún momento. En este sentido ser sociable supone ser una persona con intereses generales amplios.
Por otra parte, hay que tener en cuenta los sentimientos de los demás, observando como reacciona ante el tema que se discute, comenzando por lo que une.
Estas capacidades pueden desarrollarse en situaciones familiares, animando a los hijos a preguntarse entre sí cosas interesantes a partir de un suceso, etc. Al venir algún invitado, explicar a los hijos adolescentes quién es y sugerirles preguntas que le puedan hacer. De este modo el joven ganará en confianza en saber preguntar y se interesará por los demás, porque consigue que digan cosas interesantes.
También se trata de aprender a expresarse. estimulando el pensamiento propio, no solo la memorización y teniendo argumentos. Desde pequeños pueden contar cuentos a sus hermanos,...y nunca se debe olvidar lo importante que es la lectura para que los hijos vayan aprendiendo vocabulario y estilo en su expresión. No hace falta insistir en que estas lecturas necesitan ser orientadas no sólo por su contenido, sino también por el mismo estilo del autor.
El aprovechamiento y los cauces para ser sociable
Comenzará en la misma familia, las familias de los amigos y el colegio. Llegará el momento en que la vida social de los hijos tiene que desarrollarse por iniciativa propia. Puede empezar este proceso en las fiestas de cumpleaños. actividades de clubs, actividades parroquiales, actividades deportivas adecuadas para los hijos, campos de trabajo solidario, para animarles a participar en grupos de personas menos conocidas, pero en un clima de confianza.
Y lo mismo se puede decir respecto a las fiestas organizadas entre amigos. Sería imprudente dejar a unos hijos adolescentes acudir a una fiesta si se supiera que los padres o alguna persona de confianza no iba a estar presente. No es problema de confiar o no confiar en los propios hijos, sino en tener la responsabilidad de asegurar, en la medida de lo posible, que las relaciones en las que se van a relacionar los hijos con los demás sean adecuadas.
La sociabilidad debe llevar al ser humano a relacionarse con todas las personas que pueda para prestarles su mejor servicio.
LA EDUCACIÓN DE LA AMISTAD
"Llega a tener con algunas personas, que ya conoce previamente por intereses comunes de tipo profesional o de tiempo libre, diversos contactos periódicos personales a causa de una simpatía mutua, interesándose, ambos, por la persona del otro y por su mejora".
¿Cómo hacer amigos?
"La sociabilidad alcanza a todos; el amor al prójimo, a quienes nos rodean, la amistad a los íntimos" (3). Se tratará de mantener una relación social amplia y practicar la caridad cristiana con todos, porque únicamente así, puede surgir la simpatía mutua que conduce a la amistad.
Las condiciones necesarias para que pueda surgir la amistad son: que existan ciertos intereses en común y que haya un mínimo de homogeneidad en la condición de las personas y en su competencia en la materia tratada.
La amistad entre chicos y chicas: entre las personas de distinto sexo, surge otro factor. la entrega del cuerpo. Esto para el joven que actúa rectamente significa matrimonio, que es un convenio natural entre un hombre y una mujer que "lo hace totalmente diverso, no solo de los ayuntamientos animales realizados por el solo instinto, sin razón ni voluntad deliberada alguna, sino de aquellas inconstantes uniones de los hombres que carecen de todo vínculo verdadero y honesto de las voluntades y están destituídos de todo derecho a la convivencia doméstica (4)".
La razón de ser del hombre y la mujer queda patente en Génesis, I, 27-28: "Dios creó al hombre a imagen suya, los creó varón y mujer y los bendijo diciéndoles: Procread y multiplicaos y llenad la tierra".
Por eso, en la relación personal con una persona del otro sexo el joven estará en una situación en que existe la posibilidad, creada por Dios, de que el compromiso sea de todo su ser, cuerpo y alma.
El joven con criterio recto puede creerse capaz de diferenciar entre estas dimensiones, pero debe aceptar que por lo menos, es un riesgo que no es necesario buscar o aceptar. Al encontrar a una persona que se cree que puede llegar a ser su cónyuge, el joven debe pensar en ella como su futura mujer y tratarla con el respeto que merece una persona que podrá ser copartícipe en una empresa bendecida por Dios. Si no comprende que el aspecto físico está implícito en la relación personal, quizá intentará separar los dos aspectos y acabará fomentando las aberraciones que implican las experiencias prematrimoniales, por ejemplo.
El hombre sin utilizar su voluntad, se parece a un animal y hay que entrenar a los hijos en el buen uso de la voluntad en un campo tan mal entendido como es el de las relaciones entre hombre y mujer.
Los amigos y las edades
Decimos que un niño en el colegio tiene "amigos" si juega con otros niños, si habla con otros, si comparte sus intereses con los demás, si es generoso con los demás, si suele pasar más tiempo con algunos niños que con otros.
A medida que vaya madurando, empezará a seleccionar más en estas relaciones, distinguiendo entre la relación de distensión y la relación de compromiso. No es corriente que una persona tenga muchos amigos. Es lógico que conozca a bastantes personas y establezca una relación con ellas, en la que se comparten algunos aspectos de su vida.
Por otra parte, el hogar es el sitio donde los hijos pueden sentirse seguros. Empiezan a relacionarse con los demás y sufren disgustos y desengaños. Su desarrollo en la sociedad vendrá facilitado, principalmente, por tener la seguridad de encontrarse aceptado en el hogar.
En este sentido, convendría aclarar que los padres no pueden ni deben intentar sustituir a los amigos de sus hijos. Los hijos esperan de sus padres que sean eso, sus padres.
La amistad y las demás virtudes humanas
"No cabe amistad donde falta virtud (3)". Por tanto, el desarrollo de las virtudes humanas en su conjunto es imprescindible para la amistad. Basta con unos ejemplos para mostrar este hecho: la lealtad es la virtud que "muestra apoyo constante, fidelidad, gratitud, respeto y defensa del amigo, incluso ante dificultades o adversidades (5)" ; la generosidad facilita al amigo actuar a favor del otro, teniendo en cuenta lo que necesita para su mejora personal; el pudor controlará la entrega de aspectos de su intimidad; la comprensión le ayudará a reconocer los factores que influyen en su situación, en su estado de ánimo, etc
¿Cómo conseguir que nuestros hijos elijan "buenos" amigos?
Los padres no tienen derecho de entrar en la intimidad de sus hijos (parte de esta intimidad son las relaciones con los amigos), pero sí tienen el deber de crear un clima de confianza que facilite la conversación sobre estos temas.
Un buen amigo es una persona que lucha para superarse en un conjunto de virtudes. Una mala influencia es ésa que consigue un cambio de actitud en una persona, de tal forma que su comportamiento habitual no se relaciona con criterios rectos. El resultado más nefasto de una mala influencia es un cambio radical en los criterios de la persona, que implica una destrucción o un abandono de la verdad. La mala influencia tiende a favorecer el desarrollo de vicios más que de virtudes en nuestros hijos.
La "amistad" más peligrosa que puede tener una persona es la relación que se basa en una dependencia del otro, de tal forma que el joven acepta toda su influencia sin utilizar sus propios criterios.
Parece lógico que se van a encontrar con más posibles amigos en un club de estudiantes de bachillerato que en un grupo de chicos que se reúnen para fumar, beber y hablar de chicas irrespetuosamente, por ejemplo. Sin embargo, el grupo de personas con condiciones de ser buenos amigos puede parecer aburrido y sedentario. Aquí está el reto para los padres. Organizar o promover actividades que sean interesantes en sí; que apelen al deseo de aventura de los jóvenes o a sus intereses artísticos o a su preocupación por los demás.
En estas circunstancias, el joven puede empezar a seleccionar sus amigos y se tratará de orientar al hijo para que vaya cumpliendo como amigo, visitando al otro cuando está enfermo, animándole cuando se sienta triste, acompañándole a cumplir con algún encargo, compartiendo razonablemente su intimidad con el otro y esforzándose por mantener el contacto periódico no solo en los tiempos normales, sino también en las vacaciones, mediante algún mensaje o llamada telefónica. Es este esfuerzo de mantenerse en contacto lo que permite a algunos seguir siendo amigos, ya al final de su vida, de una persona conocida en la infancia.
BIBLIOGRAFÍA
DAVID ISAACS, "La educación de las virtudes humanas",Eunsa, 1976
Ilustraciones , CARLOS REVIEJO- EDUARDO SOLER, “Canto y Cuento, Antología poética para niños", S.M, 1997
(1) COWPER W., "The winter walk at noon", Bk,VI, 1, 96
(2) VÁZQUEZ DE PRADA, A. "Estudio sobre la amistad". Rialp. Madrid, 1975, p. 162
(3) Op. cit, p. 203
(4) PÍO XI, Enc. "Casti Connubi", 31-XII-1930, n.4.
(5) IA de Google