
1. Localización de Pompeya.
2. Trabajo servil humano y animal.
3. La erupción del Vesubio en el año 79.
4. Las primeras excavaciones.
1. Localización de Pompeya.
Pompeya fue una ciudad del alto imperio romano que quedó sepultada bajo las cenizas del Vesubio en el año 79. Pompeya está situada al sur de la península italiana. Tenía una tierra muy fértil y el sector ganadero contaba con importantes cabañas de cerdos y ovejas que favorecieron a su vez el desarrollo de los batanes, pequeñas industrias textiles, generalmente de índole familiar. La economía pompeyana tuvo, además, una estrecha relación con el mar por su privilegiada situación en el golfo de Nápoles. Desarrolló también una fluida actividad comercial gracias al transporte marítimo y a su destacable red viaria. Su prosperidad económica quedó reflejada en la rica decoración de sus villas y comercios, en las que abundaban frescos y pinturas todavía visibles.
En definitiva, tanto Pompeya como Roma vivían a lo largo del siglo I , su momento de esplendor político, económico, social y cultural. Fue entonces cuando el imperio sufrió dos de sus mayores catástrofes, la erupción del Vesubio en el año 79 y el segundo gran incendio de Roma, un año después.
Horno y cocina encontrados en Pompeya, siglo I
2. Trabajo servil humano y animal
Arqueólogos e historiadores han podido estudiar el trabajo al que hombre y animal eran sometidos en los molinos y panaderías de la Antigua Roma, y más concretamente de Pompeya, donde ya se han ubicado 36 establecimientos dedicados a este fin.
Apoyados por fuentes de la época, han considerado esta práctica como uno de los trabajos más agotadores y violentos de la esclavitud de la antigua época romana, junto con las canteras y las minas. Una pareja formada por un burro y un esclavo empujaban una piedra de molino de forma ininterrumpida durante el día y la noche.
Además del propio trabajo físico al que se sometían haciendo girar el molino y añadiendo grano para después retirar la harina una vez esta se había molido, los esclavos tenían la tarea de cuidar al animal y motivarlo a seguir trabajando, supervisando todo el proceso.
3. La erupción del Vesubio en el año 79.
La creciente frecuencia de pequeños temblores que precedieron a la erupción, como se puede extraer de las palabras de Plinio el joven, único testigo cuyas noticias nos han llegado: «durante muchos días antes hubo temblores de tierra», por lo que muchos pompeyanos habrían puesto tierra de por medio. según recientes estimaciones demográficas, Pompeya podía contar entonces con unos doce mil habitantes. por otro lado, distintas fuentes parecen coincidir en elevar hasta un máximo de dos mil el número de fallecidos en la catástrofe, cientos de ellos conservados como estatuas de yeso gracias al ingenioso método desarrollado en el siglo XIX por Giuseppe Fiorelli. Parece ser que la población abandonó mayoritariamente la ciudad, y que quienes finalmente perecieron fueron los que no pudieron ser evacuados, los escépticos y los esclavos obligados por sus amos a vigilar sus posesiones.
Pompeya quedó sepultada bajo las cenizas y los lugareños aprovecharon el terreno para sembrar vides. así permaneció durante siglos bajo metros de piedra pómez hasta que aparecieron los primeros interesados en sus restos.

4. Las primeras excavaciones.
Las excavaciones pioneras tuvieron lugar en 1748 bajo el mandato de Carlos de Borbón, rey de Nápoles y futuro Carlos III de España.
Se ha sabido que tras la erupción, muchos supervivientes regresaron en busca de sus pertenencias, campaña a la que se sumaron los saqueadores durante largo tiempo. el saqueo se centró inicialmente en estatuas, bronces y mármoles, y no en joyas o vajillas de lujo, como comúnmente se ha sostenido.
Pompeya, a 34 km de la ciudad de Nápoles, en la desembocadura del Sarno, fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1997.
“Las personas, los animales y las plantas quedaron cubiertos de ceniza. Con la lluvia, el fango y la ceniza se creó una especie de arcilla que se endureció con el calor de la lava que la cubrió posteriormente. una vez que la materia orgánica se descompuso, quedó en este material un espacio vacío con la forma de los seres que estuvieron allí sepultados.”
En el siglo XIX, a Giuseppe Fiorelli, que entonces era director de las excavaciones, “se le ocurrió la idea genial de rellenar ese espacio vacío con yeso. Después fue retirando la arcilla que cubría el yeso y así obtuvo un negativo de la imagen de la persona, el animal o la planta que allí pereció”, señala. Alapont aclara que en el interior de los calcos están los esqueletos de las personas, de los animales o los restos orgánicos de las plantas.
BIBLIOGRAFFÍA
- https://historia.nationalgeographic.com.es/a/hallan-pompeya-panaderia-inusual-muestra-esclavitud-antigua-roma_20628
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