martes, 3 de junio de 2025

Educación familiar - Parte 3

LA EDUCACIÓN DE LAS VIRTUDES HUMANAS (ESTRACTO), DAVID ISAAC

- LA FAMILIA, PRIMERA ESCUELA DE VIRTUDES HUMANAS.

- LA EDUCACIÓN DE LA FLEXIBILIDAD

- LA EDUCACIÓN DE LA LEALTAD 

- LA EDUCACIÓN DE LA LABORIOSIDAD

- LA EDUCACIÓN DE LA PACIENCIA



LA FAMILIA, PRIMERA ESCUELA DE VIRTUDES HUMANAS

¿Qué es la familia?

La familia es una organización natural, que permite el desarrollo de la persona tal como es, con su libertad personal. 

Para desarrollar  la libertad personal (y por ello la intimidad) hace falta en primer lugar llegar a conocerse. Conocer las potencialidades, para considerar la mejora posible de cada uno. Esto siempre se hará en relación a los hábitos operativos buenos que hacen falta para autodominarse y luego entregarse. Precisamente por eso, se puede decir que la madurez natural del hombre es resultado del desarrollo armónico de las virtudes humanas.

Uno de los componentes de la libertad es la capacidad de elegir entre varias posibilidades. Imaginemos que se trata de elegir entre jugar a tenis o no jugar. Si la persona sabe jugar, existe la posibilidad de elegir. Si no sabe, no es libre de elegir en ese momento. Lo mismo pasa con las virtudes. A los 16 años un joven quiere ser generoso, pero jamás ha aprendido a serlo. ¿Qué pasará?. No será generoso, porque no tiene opción. No se puede adquirir un hábito en un momento, porque es la misma repetición del acto lo que permite hablar de hábito.

Es la familia, la que ayuda a sus miembros a considerar las influencias externas, culturales y sociales, a descubrir lo relevante del contexto, a distinguir lo significativo para el yo irrepetible de cada uno.

Es evidente pensar que la sociedad necesita de estas virtudes en desarrollo. Sin embargo, es difícil pensar que se podría conseguir el desarrollo armónico de las virtudes sin contar con la familia.

Si se concibe el hombre como ser libre, necesita de la familia para conocer sus limitaciones personales y sus posibilidades a fin de superar unas y aprovechar otras. Y todo eso para alcanzar un mayor autodominio para mejor servir a los demás. Si se concibe la sociedad como un conjunto de seres libres, también hace falta la familia para que la misma sociedad vaya adquiriendo su propia calidad de acuerdo con la riqueza individual de sus miembros. Si no se considera la sociedad como un conjunto de seres libres, la persona estorba y la familia también. Se trata de anular cualquier organización que pueda promover estilo personal y sustituirla por una organización de comportamiento donde cada miembro sirve de acuerdo con la función que tiene encomendada, no por lo que es. 

La familia por su misma naturaleza, crea una situación de confianza, basada en la permanencia de las mismas relaciones. Una persona que no tiene estabilidad en sus relaciones con los demás, termina siendo inestable en otros aspectos de su vida. Para crecer, la persona necesita raíces, de pertenencia a un proceso que comenzó hace mucho y seguirá hacia el futuro. Para dar un ejemplo, la persona está muy influída por la misma disposición física de los objetos de una casa, la foto del abuelo, la porcelana de la bisabuela, etc., muestran a los miembros de una familia que son parte de un trayecto.

Por otra parte, los hijos salen al mundo y encuentran disgustos y desilusiones. Al volver a sus hogares, aunque se quejen de ello, necesitan encontrar la seguridad de la aceptación de sus padres y de la permanencia de las relaciones en la familia, que quedan plasmados en detalles como pueden ser la permanencia de estos mismos objetos de adorno.

La familia es una organización natural, de relaciones entre distintas personas que pueden descubrir su finalidad, la de ayudar a los demás a mejorar y a quererles, de modo natural. En la familia se encuentra un primer ámbito  para aprender la virtud de la generosidad con  la consiguiente satisfacción profunda de haberse preocupado de los demás. A la vez uno recibe la atención, el amor de los demás. La familia por sus lazos naturales, favorece el desarrollo de lo irrepetible de la persona, de su intimidad, de las virtudes humanas que todas las sociedades necesitan. 

Se puede desarrollar una virtud de acuerdo con dos factores: la intensidad con la que se vive y la rectitud de los motivos para vivirla. Normalmente en la sociedad se encuentra un interés en las virtudes con la motivación de un mayor rendimiento. En la familia, sin embargo, se puede conseguir que las personas desarrollen las virtudes motivadas por el amor. Puede parecer que son muchas,  para perseguir simultáneamente. Pero las virtudes están muy relacionadas. En caso de centrarse en una o dos de ellas, es muy probable que el niño mejore en las demás también.

La satisfacción de una persona, está en dos niveles: en el bienestar -unos ingresos mínimos, limpieza, luz, comida, etc.- y principalmente en el bienser. Esta satisfacción profunda se encuentra al descubrir la finalidad por la cual uno ha sido creado y al esforzarse en superar las dificultades que supone perseguir esa finalidad descubierta. 

La unidad de la familia está en que todos los miembros de una familia comparten y respetan una serie de criterios rectos y verdaderos, a continuación, cada uno puede comportarse con estilo personal.

¿En qué virtudes deberían insistir los padres?

Sabiendo que las virtudes se complementan, podemos considerar en esa unidad, la alegría como consecuencia del desarrollo armónico de las virtudes y además utilizarla como criterio. Los padres deberían insistir en aquellas que van a producir mayor alegría para toda la familia. Si falta alegría en la familia es porque no se están cultivando mucho las virtudes o no existe un equilibrio razonable en su desarrollo. 
La información que se ha de dar a los jóvenes ha de estar de acuerdo a las cuatro ces: clara, corta, concisa y cambiar de tema.

Esquema orientativo de las virtudes por edades:

Hasta los 7 años: 
- Obediencia
- Sinceridad
- Orden

Desde los 8 hasta los 12 años:
- Fortaleza
- Perseverancia
- Laboriosidad
- Paciencia
- Responsabilidad
- Justicia
- Generosidad
- Pudor
 
Desde los 13 hasta los 15 años:
- Sobriedad
- Sencillez
- Sociabilidad
- Amistad
- Respeto
- Patriotismo




LA EDUCACIÓN DE LA FLEXIBILIDAD

"Adapta su comportamiento con agilidad a las circunstancias de cada persona o situación, sin abandonar por ello los criterios de actuación personal."

¿Cómo conversar con flexibillidad?, en una conversación se puede notar cuándo los demás tienen o no interés en lo que se está diciendo, cuando los intereses de los demás son diferentes de los propios, etc. y esto nos enseña a adecuar nuestro modo de comunicar.

Cuando se trata de un tema opinable, la flexibilidad se refiere a la disposición y capacidad de la persona de considerar como provisional su punto de vista y por tanto llegar a matizar o cambiar esta opinión.

Cuando se trata de una verdad objetiva no cabe matización o cambio de la propia opinión, aunque sí cabe una mejor expresión de ésta, teniendo en cuenta las necesidades del otro. Esto se refiere al modo de escuchar, de expresar la propia opinión, de aportar una información, de buscar una zona de mutuo acuerdo con los demás.

¿Cómo ser flexible con los amigos?, no se puede obligar al amigo a aceptar los valores permanentes, el ser humano es libre para aceptarlos o rechazarlos y no se le puede obligar a aceptar una verdad, aunque para uno mismo sea fundamental. El respeto supone que nunca se pierde de vista la posibilidad de mejora de los demás ni la de perjudicarse a uno mismo con personas que nos puedan influir negativamente.

Para ayudar a mejorar al amigo tenemos que adaptarnos  a cada persona y a cada situación, mostrar interés por él, escucharle, tener en cuenta sus necesidades, sus preocupaciones, pero también ser leal a los valores permanentes, defendiéndolos y reforzándolos con firmeza.

¿Cómo tener un comportamiento flexible?, aprender de otras personas, aprender en nuevas situaciones, adaptando nuestros quehaceres a los criterios que rigen en nuestra vida, siendo capaces de rectificar. Existe la posibilidad de rectificar sobre la marcha o de rectificar después. Y existe la posibilidad de hacerlo con honradez. 

En situaciones nuevas debemos esforzarnos en aprender de los demás, esto no significa que haya que escuchar cualquier tontería. Siempre es lícito que los demás aporten sus mejores ideas y en su caso con el debido rigor. También hay que saber hablar de temas superficiales para pasar un rato agradable.

La virtud del orden necesita el apoyo de la flexibilidad para que no llegue a ser una manía, algo que se ha transformado en un fin en sí.

La flexibilidad, como todas las virtudes, tiene sentido cuando va dirigida a la búsqueda de la verdad y del bien. La persona con una preparación intelectual seria, se encuentra en mejores condiciones para descubrir la naturaleza de un contenido, sin dejarse llevar necesariamente, por el modo de razonar de su autor. Así, por ejemplo, la flexibilidad permite a una persona dejar de leer un libro, si sabe que no está en condiciones de hacer una apreciación crítica de su contenido, leer en cambio otro libro con actitud crítica, aprovechando lo útil y descartando lo demás y leer otro, en fin, con una actitud positiva de asimilación.

¿Cómo educar la flexibilidad?, es bueno que los niños aprendan a manejarse con soltura con otras personas, que tengan amigos, que aprendan a limitar el uso de las pantallas, a seleccionar su contenido, hacer la compra, dejar un juego para atender a un hermano, etc.

Tendrán que aprender a relacionarse con otras personas con respeto, que un comportamiento es adecuado con unas personas, pero no con otras y mostrarles cómo se pueden mejorar las relaciones humanas si uno sabe adaptarse y encontrar una zona de mutuo acuerdo.

Por otra parte, los padres tendrán que orientarles sobre lo que es opinable y lo que no lo es, mostrando una gran flexibilidad en lo discutible y una gran firmeza en lo permanente.

La flexibilidad no es una invitación a probarlo todo, a "dejarse llevar", sino todo lo contrario, quiere decir, aprender a decir que sí y a decir que no en el momento oportuno. Para ser flexible hace falta tener criterios y saber reflexionar para relacionar la actividad cotidiana con ellos. Y estar abierto al proceso de mejora que existe en la multitud de ocasiones que van surgiendo todos los días.




LA EDUCACIÓN DE LA LEALTAD

"Acepta los vínculos implícitos en su adhesión a otros -familiares, amigos, jefes, patria, instituciones, etc.- de tal modo que refuerza y protege, a lo largo del tiempo, el conjunto de valores que representan"

El ser humano tiende a vincularse a otros -familia, compañeros de clase, amigos, ...por necesitar de ellos por distintos motivos-. Es necesario establecer una jerarquía entre ellos en función de los valores que representan, de la proximidad,.... La persona con una visión sobrenatural de la vida sabrá que al hacer lo mejor para Dios, también lo está haciendo para su familia, compañeros,...aunque no lo parezca en un momento dado. 

Los niños pequeños pueden aprender a sentir la importancia de una relación y de proteger o ayudar a las personas implicadas en esta relación. 

Uno de los valores que entraña la amistad es el de ayuda mutua para actuar correctamente y mejorar. El apoyo indiscriminado a alguien o algo por egoísmo o para satisfacer la inclinación de "ser miembro de", puede conducir a la persona a proteger o reforzar algo que es perjudicial. 

Cuando hay que tomar decisiones, se trata de introducir el concepto de mejora. La falta de lealtad respecto a la posibilidad de ayudar a otro a mejorar en alguna ocasión puede ser por flaqueza o por no entender que el grado de posible mejora es lo que puede indicar si la actuación  es leal o no.

Por ejemplo, acusar a los hermanos delante de los padres, por venganza o inconscientemente, abusando de la sinceridadd, es todo lo contrario a la lealtad. El hijo, en todo caso podría intentar ayudar a sus hermanos a rectificar y si no lo consiguiera, hablar con sus padres en privado para que sean ellos con su autoridad de padres, los que ayuden. 

Un problema para los adolescentes es entender la libertad como no depender de nada  ni de nadie. Los padres deberían prepararse para aclarar su visión incompleta y confusa. Los padres tendrán que hacer notar que nuestra libertad solo en parte es independencia. Nos independizamos de algo en tanto que dependemos o nos vinculamos a algo superior. Nuestra libertad es capacidad de elección entre vínculos. Somos libres no sólo porque podemos elegir entre los vínculos que nos solicitan, sino también y sobre todo, porque podemos elegir los vínculos que nos permiten desarrollarnos personalmente, es decir, aquellos que están relacionados con la verdad y el bien. En esta dirección nuestra libertad crece: es capacidad de hacerse y trascenderse.

El joven que evade todo tipo de vínculo o compromiso encontrará que no puede vivir adecuadamente ningún valor permanente. Sus criterios llegarán a ser provisionales y terminará adaptándose a la situación, a la opinión de la mayoría, a la moda. Al contrario, si encuentra el acuerdo entre sus vínculos y unos valores permanentes verá que tiene una base sólida para desarrollar su vida.  



LA EDUCACIÓN DE LA LABORIOSIDAD

"Cumple diligentemente las actividades necesarias para alcanzar progresivamente su propia madurez natural y sobrenatural y ayuda a los demás a hacer lo mismo, en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los demás deberes".

La virtud de la fortaleza está compuesta de dos partes -resistir y acometer-. La laboriosidad ayuda, de un modo específico, a este segundo aspecto. La capacidad de acometer, de realizar una serie de actividades con ahínco, supone que la persona tiene unos motivos suficientes para superar los obstáculos que pueden surgir. Para ello la laboriosidad cuenta con el amor como motivo principal. 

La laboriosidad no se desarrolla únicamente en el trabajo profesional. Se puede entender la palabra "trabajo" como el modo de describir un conjunto de actividades onerosas (1), disciplinadas, productivas y dirigidas hacia algún fin. También el tiempo libre requiere ciertos condicionamientos, donde existe un contexto social, convivencia, existe condicionamiento.

Laboriosidad supone hacer las cosas con cuidado, por amor, para cuidar bien lo que Dios ha dado, para intentar ser más digno de ser Su hijo cada día y para ayudar a los demás a hacer lo mismo. (2) 

Dificultades concretas:

- Se desarrollará poco la laboriosidad acometiendo empresas no acordes con las posibilidades personales.

- Engañar a un hijo, diciéndole que ha hecho bien un trabajo solamente por el esfuerzo que le ha supuesto, cuando en realidad está objtivamente está mal hecho.

- No conocer los criterios de un trabajo bien hecho. Un joven necesitará una información clara si lo que tiene que hacer es menos conocido y más extensa si la actividad a realizar es técnicamente más compleja.

El problema de los motivos:

- Hay un inicio de la laboriosidad cuando los hijos ponen especial cariño en una actividad, ordenando su cuarto, cuidando sus juguetes...La motivación principal para realizar un trabajo es que sea humano, que permita a cada uno expresarse con estilo personal,... La originalidad no solo está en el modo de realizar los actos, sino también en lo que se propone con ellos y en como se organizan una serie de actos que en principio no parecen permitir mucha originalidad.

- Tienen que aprender a disfrutar de la belleza de las cosas ordenadas, de las tareas bien hechas, de la satisfacción por hacer la vida agradable a los demás.

- Comenzar por lo que le gusta al niño, para conseguir el hábito de poner cariño en las cosas pequeñas, mostrar nuestra satisfacción por su esfuerzo y luego exigirle razonablemente para establecer los hábitos necesarios en lo que le cuesta más.

- Al mismo tiempo ayudarles a encontrar un sentido a las tareas de cada día, un motivo para dar gracias a Dios, para servir a Dios y a los demás, para ofrecerle nuestro esfuerzo por hacer las cosas bien,...

- En la adolescencia se tratará de ir ofreciendo motivos a los hijos y que sean ellos, por iniciativa propia, los que elijan los motivos para realizar las actividades onerosas y disciplinadas que se les presenten.

- Las vacaciones, el tiempo libre, el descanso no se deben considerar como un lujo, ni en contra de la laboriosidad sino como parte intrínseca de ella.

- Cuando una persona es laboriosa los demás notarán el fundamento de amor que lo sustenta y posiblemente querrán beber de la misma fuente. 




LA EDUCACIÓN DE LA PACIENCIA

"Una vez conocida o presentida una dificultad a superar o algún bien deseado que tarda en llegar, soporta las molestias presentes con serenidad".

La virtud de la fortaleza está compuesta de dos partes: resistir y acometer. La paciencia es una de las virtudes que se relaciona con la primera parte -resistir-.

La influencia del ambiente

Las cosas más valiosas de vida humana, la madurez, las virtudes humanas y sobrenaturales tardan en llegar,...jamás se puede afirmar "ya soy generoso". Siempre se puede mejorar y es esta lucha de superación la que tiene valor. Por eso aprender a esperar, es un objetivo básico ante la  inmediatez del ambiente.

Aprender a soportar las molestias, convivir con otras personas supone un autocontrol por parte de cada uno para respetar la autonomía de los demás. Con la huída del dolor viene el hedonismo, la búsqueda del placer, la felicidad supone no solo placer sino también dolor.

Los niños tienen que aprender a concentrarse, a terminar los juegos o las tareas que empiezan, para que al llegar la adolescencia sean capaces de razonar, se concentren y tengan fuerza de voluntad. 

Al llegar la pubertad algunas muestras de impaciencia como enfados, discusiones, luchas, cambios de matiz (3), etc. tienen mucho que ver con la condición de cambio biológico que están sufriendo y han de ser acompañados de una exigencia comprensiva. Y en la adolescencia los jóvenes necesitan ayuda para resistir a los poderosos estímulos que les proporciona la sociedad de consumo. 

Los jóvenes necesitan vivir nuevas situaciones, interpretar situaciones personalmente. Pero no necesitan de los últimos productos del cambio. El montañismo, aprender a tocar un instrumento musical, aprender un idioma,  la pesca, el deporte,...son actividades de tiempo libre que desarrollan la paciencia en estas edades. Pero la paciencia que más nos interesa es la que está al servicio de los demás.

Los motivos

La paciencia requiere un temple sereno. Quien conserva la calma está en condiciones de pensar, de considerar los datos de un problema, de estudiar los pros y los contras, de distinguir lo principal y lo accesorio, el encuentro de la solución más justa. La serenidad no es incompatible con la ira "justa" que puede ser una ayuda para los hijos.

También convendría hacer saber a los hijos que el dolor y la molestia no son algo que hay que evitar. No se trata de proteger a los hijos para que no sufran, sino más bien de estar a su lado para ayudarles a ver que pueden superar la dificultad con su esfuerzo. El  motivo principal es la conformidad con la voluntad de Dios que sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Por eso permite que tengamos problemas, dolores, tribulaciones.

La paciencia y las edades

El ambiente necesario para desarrollar esta virtud dependerá, en gran parte, de la seguridad afectiva en la que se vive. En cuanto los padres son más caprichosos en sus exigencias, en cuanto reaccionan emotivamente y de modo inestable ante la actuación de los hijos, haciendo una tragedia de un detalle, menos seguridad sentirán los niños. La paz interior que necesitan los más pequeños será resultado de la exigencia comprensiva y del cariño manifiesto de sus padres. 

Es vital para los hijos sentirse aceptados por sus padres, por las personas que admiran. Únicamente así, el niño puede aprender que es bueno aceptar algunas molestias, algún dolor y también esperar con serenidad la llegada de lo bueno. Porque sus padres le han dicho que es bueno hacerlo. Es bueno que los hijos tengan sentimientos fuertes, pero hay que aprender a dominarlos.

La paciencia con los hijos

En cuanto se capte el valor que tienen las molestias o el dolor que los hijos nos causan puede existir una alegría real en su aceptación hasta llegar a una situación en la que, de algún modo, el dolor y el placer coincidan. "He llegado a no poder sufrir, pues me es dulce todo padecimiento" (Santa Teresita). 

Los hijos necesitan saber que sus padres están dispuestos a escucharles y a preocuparse por ellos. Necesitan saber que sus padres quieren que sean felices. Esta aceptación supone que los padres no harán creer a sus hijos que son una carga indeseable sino el objeto de su amor. Y no debemos limitarnos a eso sino que debemos enseñar a los hijos a hacer lo mismo con sus padres, sus hermanos y con sus amigos.

Ahora bien, esto no quiere decir que haya que resignarse a aceptar pasivamente lo que hacen o lo que dicen. Los padres tenemos el deber y el derecho de indicar a los hijos si su actuación es buena o mala. Por eso serán lícitas la ira, el gozo y otras pasiones, siempre controladas por la inteligencia: la ira que se transforma en una indignación justa, o el gozo en cuanto el hijo haya actuado en bien de los demás, por ejemplo.

Cada hijo necesita una actuación diferente por parte de sus padres: más o menos afecto, más o menos dedicación de tiempo, más o menos exigencia, etc. Pero todos necesitan ser comprendidos por igual. Es la virtud de la paciencia la que nos impulsa a ser comprensivos con los demás, persuadidos de que "las almas como el buen vino mejoran con el tiempo" (4) 

BIBLIOGRAFÍA

DAVID ISAACS, "La educación de las virtudes humanas", Eunsa, 1976

Ilustraciones , CARLOS REVIEJO- EDUARDO SOLER,"Canto y Cuento, Antología poética para niños", S.M, 1997

(1) Se entiende "onerosas" en el sentido de que muchas de las actividades que se realizan son gratas y satisfactorias, siempre habrá que actuar en contra de la apetencia personal en algún momento. En el trabajo no se puede evitar lo que es "pesado", lo que es "molesto", porque es parte integrante del conjunto de actividades.

(2) La laboriosidad se refiere a la madurez natural y sobrenatural. Cuando una persona no tiene fe sobrenatural, puede tratar de cumplir las actividades necesarias para alcanzar progresivamente su madurez natural.

(3) La falta de matiz que les hace ser muy comprensivos con algunas personas y totalmente impacientes con otras. Aguantarán muchas molestias en un asunto que consideran importante, pero no estarán dispuestos a soportar ninguna molestia en otro tema.

(4) ESCRIVÁ DE BALAGUER, J: Amigos de Dios, Rialp, Madrid, 1977, n 79.