Dios es nuestro Padre
Desde el principio Dios se manifestó personalmente a nuestros primeros padres y los invitó a una comunión íntima con Él revistiéndolos de una gracia y de una justicia resplandecientes.
Nuestro trabajo tiene un valor especial
Dios, creando y conservando todo y preocupándose de cada uno de nosotros, nos da un ejemplo de como ha de ser nuestro trabajo. Estamos llamados a ofrecer a Dios nuestro trabajo, haciéndolo como a Él le gusta, bien hecho, por amor a Él y a los demás. De este modo colaboramos con Dios en la obra de la Redención.
El matrimonio es una institución divina
Desde el mismo momento que Dios los creó hombre y mujer, Dios creó el matrimonio para la ayuda mutua, tanto en lo material como en lo espiritual, mientras vivan los cónyuges y para la transmisión de la vida.
El ser humano sin Dios no es nada
«Reflexioné sobre todo lo que ha conseguido el hombre en la tierra y concluí: todo lo que ha logrado es fútil, como cazar el viento». («Libro del Eclesiastés» )
Dios quiere que todos los hombres se salven y tengan vida eterna. Para ello ha elegido a un pueblo para preparar en Él la Encarnación de su Hijo Jesucristo.
El pueblo de Israel, bajo inspiración y mandato de Dios, a lo largo de los siglos ha puesto por escrito el testimonio de la Revelación de Dios en su historia, así ha quedado redactada la Sagrada Escritura, que es la Palabra de Dios dirigida a cada uno de nosotros para ayudarnos a conocer a Dios y a llegar al Cielo.
El pacto con Noé, la Alianza con Abraham, Moisés, al cual Dios entrega las Tablas de la Alianza, los profetas, cuya función era recordar la alianza y sus exigencias morales, hablan especialmente del Mesías prometido, que establecerá una nueva alianza, espiritual y eterna, escrita en los corazones; será Cristo el que la revelará con las Bienaventuranzas y las enseñanzas del evangelio, promulgando el mandamiento de la caridad, realización y cumplimiento de toda la Ley.
El nuevo Testamento comienza con el nacimiento de Jesús, el Verbo encarnado y continúa con el Misterio de la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo.
El pacto con Noé
"...El Señor protege el camino de los justos pero el camino de los impíos acaba mal" (Salmo 1).
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Después de la etapa de los patriarcas, Dios constituyó a Israel como su pueblo salvándolo de la esclavitud de Egipto. Estableció con él la alianza del Sinaí y le dio por medio de Moisés su Ley, para que lo reconociese y le sirviera como al único Dios vivo y verdadero, Padre providente y juez justo, y para que esperase al Salvador prometido.
El Decálogo refleja y expresa la ley natural. La ley contiene aquellas reglas que regulan el comportamiento moral del hombre y que están a nuestro alcance al aplicar la razón humana. Por medio de esta Ley es como logramos liberarnos de nuestros pecados que nos atan a un yugo de esclavitud que nos impide amar a Dios y a los demás y alcanzar la paz , la confianza y la esperanza en nuestros corazones.
Samuel, el profeta que ungía Reyes
"El Señor le dijo a Samuel:-Escucha la voz del pueblo en todo lo que te propone. No es a ti a quien rechazan, sino a mí: no quieren que sea su rey. Han obrado así desde que salieron de Egipto hasta el día de hoy: me han abandonado y han servido a dioses extranjeros y así se portan ahora contigo. Sin embargo, escucha su voz, pero adviérteles bien y explícales los derechos del rey que reine sobre ellos." (1 S 8, 7-9).
El sabio rey Salomón
Después de la muerte de David y cuando su hijo Salomón le sucedió en el trono. Dios se apareció en sueños a Salomón. "Aquella noche Dios se apareció a Salomón y le dijo: -Pídeme que quieres que te conceda. Salomón respondió: -Tú obraste con gran misericordia con mi padre David y me has hecho rey en su lugar; ahora, Señor Dios, que se cumpla tu palabra dirigida a David, mi padre, ya que tu me has hecho rey de un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra. Concédeme sabiduría y prudencia para poder guiar a este pueblo, porque ¿quién podrá gobernar a este pueblo tan grande?"
Jonás
"La palabra del Señor fue dirigida a Jonás, hijo de Amitay, diciéndole: Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y pregona en contra de ella, porque su perversidad ha subido hasta mi presencia. Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajo a Jope y encontró una nave que se dirigía a Tarsis. Pagó el pasaje y embarcó en ella, para ir con ellos a Tarsis lejos de la presencia del Señor". (Jon 1, 1-3)
El Profeta Elías
En tiempo de uno de los reyes más perversos de Israel que hizo construir un templo a Baal en Samaria para contentar a su mujer Jezabel, Dios envió a Elías, uno de sus profetas más grandes.
El gran profeta Isaías
Por aquel entonces todo lo que quedaba del antiguo reino de David era Judá que disfrutaba de un resurgir pasajero bajo el piadoso Rey Ezequías. Este rey estaba decidido a hacer lo que era recto a los ojos de Dios. Y como guía tenía a uno de los más grandes profetas: Isaías, el hijo de Amós.
Jeremías ve el fin del mundo
Por aquel entonces Jerusalen sufría un ataque tras otro, sus reyes eran un desastre y conducían a Judá de nuevo al paganismo y no había arrepentimiento, había falsos profetas aduladores, deseosos de decirle al rey que la prosperidad estaba a punto de llegar.
a los cielos y no tienen luz.
Miro a los montes y están temblando y todas las colinas se estremecen.
Miro y no hay nadie
y todas las aves del cielo habían huído.
Miro y el vergel es un desierto
y todas sus ciudades habían sido destruídas
delante del Señor, ante el ardor de su ira".
Jr 4, 23-26
Sin embargo, la creación no será totalmente destruída, Dios preservará un resto y la Creación tendrá un nuevo comienzo. Los profetas hablaron con frecuencia del "adulterio" de Israel cuando iba tras dioses falsos. El profeta Oseas vio su propio matrimonio como un reflejo de la relación de Dios con su pueblo. La esposa de Oseas le fue infiel, abandonándole e él y a sus hijos para ir detrás de otros amantes hasta que acabó como una vulgar esclava. Pero Oseas continuó amándola. "El Señor me dijo: -Anda de nuevo, ama a una mujer amada de otro y adúltera, como ama el Señor a los hijos de Israel, a pesar de que ellos vuelven el rostro a dioses extraños y gustan de las tortas de uvas pasas. Me la compré por quince siclos de plata y un létec de cebada." (Os 3, 1-2)
El terrible castigo que se avecinaba no era una venganza, sino un castigo medicinal de un padre amoroso. Y la redención que vendría más tarde llegaría no porque Israel la mereciese, sino por puro amor de Dios.
Cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén incendió el templo, el palacio del rey y todos los edificios importantes de la ciudad. Deportó a Babilonia la mayor parte de los ciudadanos importantes de la ciudad, el profeta Jeremías consiguió ocultar el Arca: "..el profeta habiendo recibido un oráculo, ordenó que le siguieran con la tienda y el arca y que salió hacia el monte al que Moisés había subido y desde el que había contemplado la heredad del Señor. Cuando llegó allí, Jeremías encontró una cueva habitable, en la que depositó la tienda, el arca y el altar del incienso, tapando después la entrada. Algunos de los que le acompañaban volvieron para señalar el camino, pero no pudieron encontrar la cueva. Cuando se enteró Jeremías, les reprendió y les dijo: -Este lugar permanecerá desconocido hasta que Dios congregue la totalidad del pueblo y vuelva a ser misericordioso... " (2M 2, 4-8)
Los judíos que quedaron en Jerusalén, por miedo a represalias huyeron a Egipto, el éxodo al revés.
El exilio de Babilonia
allí nos sentábamos y llorábamos,
acordándonos de Sion.
En los sauces, en medio de ella,
colgábamos nuestras cítaras.
Allí los que nos deportaron nos pedían cantares,...
¿Cómo cantar un canto del Señor en tierra extraña?
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se paralice mi diestra;
que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén
en el colmo de mi gozo."
El dolor que causó el exilio en el pueblo de Judá causó algo extraño, despojados de todo cuanto poseían, comenzaron a acordarse de Dios, empezaron a entender el valor de lo que habían perdido, comenzaron a recordar que eran el pueblo elegido de Dios.
El resultado fue un resurgimiento de la cultura judía. Muchos de los libros del Antiguo Testamento fueron redactados en su forma actual durante el exilio de Babilonia. Expulsados de sus casas, llevados como esclavos al extranjero, escribieron la historia de cómo su pueblo lo había perdido todo porque habían sido infieles a Dios.
El libro de Daniel relata algunas historias de judíos que se mantuvieron fieles a Dios durante el exilio de Babilonia, Así, por ejemplo, Nabucodonosor había decretado que todo el mundo tenía que reverenciar a un gran ídolo que había construído. Sin embargo, los tres jóvenes -los compañeros de Daniel que habían sido llevados con él a la corte de Babilonia -rehusaron inclinarse ante el ídolo. La pena era ser arrojados a un horno ardiente.
"Entonces el rey "Nabuconodosor se alarmó y se levantó a toda prisa. Preguntó a sus consejeros: -¿No eran tres los hombres que arrojamos atados al horno?. Respondieron diciendo al rey: -Así es, majestad. Pregunto de nuevo: -¿Cómo es que yo veo cuatro hombres, sin atar, caminando en medio del fuego y sin daño alguno?. Y el aspecto del cuarto es como de un hijo de los dioses."(Dn 3, 91-92)

El banquete de Baltasar, Rembrandt, 1635, barroco, Países Bajos
El banquete de Baltasar
Nabuconodosor se fue a luchar y dejó a su hijo Baltasar de regente. Durante un banquete con un millar de personas, utilizaron los utensilios de plata y oro que habían sido saqueados del Templo de Jerusalén y alababan a sus dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de madera y piedra.
"En aquel momento aparecieron unos dedos de mano humana y escribieron frente al candelabro sobre el revoque del muro del palacio real; y el rey veía la palma de la mano que iba escribiendo. Entonces el semblante del rey palideció y sus pensamientos le turbaron: las articulaciones de las caderas se le aflojaron y las rodillas le chocaban una contra otra." (Dn 5, 3-6)
Como nadie podía leer la escritura, la reina se acordó de Daniel, el que había interpretado los sueños de Nabuconodosor.
La escritura, explicó Daniel, venía del Dios Altísimo: "...Este es el escrito grabado: Mené, mené, tequel y parsim. Y la interpretación de las palabras es ésta: Mené: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el final; Tequel: has sido pesado en la balanza y se te encuentra falto de peso; Perés: tu reino ha sido dividido y entregado a medos y persas" (Dn 5, 22-28)
Aquella noche Baltasar fue asesinado y Babilonia pasó a manos de los medos y persas.
Ciro el rey de Persa adquirió su imperio mediante la guerra, pero lo conservó inspirando lealtad en sus súbditos. A todos los pueblos conquistados se les autorizó a conservar sus propias costumbres y a dar el culto que quisieran. Para los judíos en el exilio, Ciro fue un liberador. El primer año de su reinado promulgó un decreto que permitía a todo judío que lo deseara volver a Jerusalén. Además asumió la responsabilidad de reconstruir el Templo del Señor.
Se ofendieron y comenzaron una campaña burocrática que paralizó las obras durante unos años.
Esto dijo el profeta Ageo: "Así dice el Señor de los ejércitos: "Este pueblo va diciendo: Aún no ha llegado el momento de reconstruir el templo del Señor".-¿Acaso os ha llegado a vosotros el momento de habitar en vuestras casas artesonadas mientras este Templo sigue en ruinas?...Subid al monte, traed madera, reconstruir el Templo, que Yo me complaceré en él y seré glorificado -dice el Señor-. (Ag 1, 2.4.8)
Sin esperar el permiso de Persia, el resto del pueblo judío comenzó a construir el Templo, justificándose en el edicto de Ciro. El nuevo rey de Persia, Darío encontró el decreto de Ciro, autorizó y pagó las obras con los impuestos de la provincia persa a la que pertenecía Jerusalén. Se terminó de construir el templo y el pueblo celebró la Pascua con alegría en acción de gracias.
El sueño de Esdrás, sacerdote y escriba, era restaurar en la tierra prometida un Israel purificado. Pero se encontró que los sacerdotes y los jefes del pueblo se habían casado con mujeres paganas de los pueblos vecinos. Parecía como si el ciclo de infidelidad hubiera vuelto a comenzar. Mediante oraciones y argumentos instó a los del pueblo a que abandonaran a sus esposas extranjeras. Esdrás se convirtió en el líder espiritual de los judíos. Él fue el que les enseñó la Ley. Editó las escrituras hebreas y su versión de la Torah se convirtió en la versión oficial.
Nehemías se dispuso a restaurar las murallas de la ciudad para protegerse de los ataques de los samaritanos que la rodeaban. Aunque Nehemías podía haber obtenido un buen salario por su trabajo, no pidió nada y corrió el mismo con los gastos.
Algunos judíos ricos compraban a sus vecinos como esclavos a cambio de concederles préstamos, luego acudían al templo ofreciendo animales defectuosos. Pero Dios no quiere las apariencias sino la bondad del corazón. Así les dijo Zacarías: "Dictar las sentencias según la verdad; practicad la piedad y la misericordia cada uno con su hermano. No oprimáis a la viuda y al huérfano, ni al forastero y al pobre. No maquinéis el mal en vuestro corazón cada uno con su hermano". (Za 7, 9-10)
Los Stos. Mártires Macabeos
Alejandro Magno derrotó a los persas en año 331 a C. y comenzó para el pueblo judío la dominación helenística. Los judíos hasta el reinado de Antíoco IV pudieron adorar en paz al Dios verdadero aunque en un ambiente paganizado. Antíoco era un rey cruel que se consideraba un dios. Antíoco y sus seguidores introdujeron en el Templo formas de culto griegas. El templo se llenó de desenfreno y orgías por parte de los gentiles.
Muchos de los fieles de Israel desafiaron a Antíoco, incluso cuando el rey recurrió al asesinato y la tortura para imponer su criterio. Las madres que hacían circuncidar a sus hijos eran asesinadas con ellos. Algunos ancianos murieron por rechazar carnes impuras. Antíoco desacralizó el Templo llenándolo de prostitutas y ofreciendo sacrificios impuros sobre el altar.
La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. En sus pruebas, los mártires Macabeos confiesan su fe en la resurrección de los muertos.
Al principio la resistencia era individual y desorganizada. Pero pronto una familia comenzó la revuelta. Un anciano sacerdote llamado Matatías y sus cinco hijos huyeron a los montes y comenzaron a organizar la resistencia. Era preferible morir que ser infieles a Dios.
Contra todo pronóstico, confiando en Dios, los hijos de Matatías comenzaron a conquistar poco a poco el territorio, Judas Macabeo, el soldado más capacitado de todos ellos cosechó tremendas victorias frente a los ejércitos paganos. En tres años, los fieles judíos fueron capaces de purificar el Templo. Las familias judías todavía hoy celebran este acontecimiento con la fiesta de la Hanukkah (de las luces).
Tras la muerte de Judas, las victorias continuaron con sus hermanos y los reyes paganos se vieron forzados a pactar con los Macabeos, nombre con el que se llamaba a Judas y sus hermanos. En poco tiempo éstos controlaron la mayor parte de Judá. Desde allí fueron ganando terreno con sus victorias hasta que conquistaron casi todo el territorio del antiguo reino de David e hicieron alianzas con Esparta y Roma, Los reyes griegos se vieron forzados a admitir los hechos; Israel era un poder independiente. Alrededor de 125 años a C, un Israel independiente había sido restaurado. Todo lo que se necesitaba para completar el cumplimiento de las profecías era un rey de la descendencia de David.
Lo que los judíos creían
Los dos libros de los Macabeos son valiosos desde el punto de vista histórico, pero también por lo que nos dicen sobre lo que creían los judíos. Escritos un siglo antes del nacimiento de Cristo:
1.Para ellos "Israel" significaba todo el pueblo que era fiel a Dios, toda persona de cualquier raza sin distinción entre judío y gentil.
2. Los que han sido fieles a los mandamientos de Dios tendrán como recompensa la vida eterna. "Estando ya en el último suspiro dijo: -Tú malvado, nos borras de la vida presente, pero el rey del mundo nos resucitará a una vida nueva y eterna a quienes hemos muerto por sus leyes.." (2M 7, 9)
3. Más vale morir mártir que apostatar: "Porque ahora nuestros hermanos, tras haber soportado un breve tormento, han adquirido la promesa de Dios de una vida eterna; pero tú sufrirás por el juicio de Dios el justo castigo de tu soberbia." (2M7, 36)
4. Dios castiga y corrige a su pueblo como un padre a su hijo: "Pues nosotros sufrimos por nuestros pecados y si el Señor se ha irritado con nosotros por un breve tiempo para castigarnos y corregirnos, de nuevo se reconciliará con sus siervos." (2M 7, 32-33)
5.Es justo y necesario rezar por los difuntos. Cuando Judas Macabeo vio que algunos de sus soldados habían muerto llevando amuletos paganos pidió a Dios que les perdonara su pecado. Aunque habían muerto, no consideró su condición como algo definitivo. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre (Jb 1. 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo?. No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos. (San Juan Crisóstomo)
La fiesta de la Hanukkah fue instituída por Judas Macabeo y sus hermanos para celebrar la rededicación del templo, el nombre popular de la fiesta era "Fiesta de las luces"
Bibliografía: "Conociendo las Escrituras", Scott Hahn
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